


Me la encontré en la calle y le pregunte si podía tomarle una foto.
Me dijo que no, que había muchas como ella que le preguntara a otra.
Intenté convencerla durante un buen rato, pero no hubo manera.
¿Quieres acompañarme al supermercado?
Quizás luego podría enseñarme unas fotos de cuando era una “gurisa”
Entré en la habitación detrás de ella vive en esa pensión desde hace 43 años.
Había olor a musgo y a ranas.
¿Que edad tienes?
¿Que edad crees que tengo? Me dice ella
Se mete un dedo en la boca y me sonríe como una niña picara.
Bueno en realidad tengo 10 años.
Encima de una de las mesitas de la habitación hay una milanesa y un pequeño hornillo de camping. También tiene una pequeña cuerda para tender algo de ropa.
Me cuenta que tiene mal la cadera y no puede subir a tender la ropa a la terraza.
Yo solo la escucho y no digo nada, huele demasiado a cerrado y me estoy empezando a marear.
Me enseña la foto de su mamá se pone tiste y se emociona.
Yo solo la miro con una sonrisa en la boca e intento guardar la compostura.
“Sabes, mi familia no viene a visitarme, ahora estoy sola, vendrás tu a verme?”
Yo no le contesto, asiento con la cabeza.
No me deja sacar fotos a nada pongo el objetivo 28mm con máxima sensibilidad y desde la cintura disparar al vacío.
Ella sabe que estoy sacando fotos pero de una manera respetuosa.
“Cuando viajaba con mi hijo a Buenos Aires cruzábamos un puente y yo tenia vértigo, pero me agarraba al brazo de mi hijo y así todo se me pasaba”
Tiene una televisión y un colchón que sobresale bastante del somier.
La cama está deshecha y se excusa porque la habitación esta descolocada.
“Es muy importante hacer la cama, porque aunque tengas un día triste o todo te vaya mal, cuando te vayas a dormir la cama estará ordenada”
La televisión no tiene antena y no se sintonizan bien los canales tiene puesto un programa de moda en inglés-
Me dice que aunque me parezca una tontería habla mucho con la televisión de alguna manera así no se vuelve loca.
“Moriré aquí, en esta habitación pero humildemente”
A mi se me atragantan las palabras y no me sale nada mas que escucharla no sé porque pero me siento avergonzada.
Después de unos 35 m me disculpo cortésmente y me voy, necesito salir de aquella habitación.
Me acompaña a la puerta y me da un beso.
Hoy no ha comido aunque me promete que mañana lo hará.
Se llama Elvira.
Comentarios recientes