Pescadores de sueños

•febrero 2, 2009 • 6 comentarios

Eran 3 niños que nacieron para ser pescadores.

Uno de ellos era el que organizaba y daba voces al aire dirigiendo a su tripulación.

Él, era el que más sacrificio y empeño ponía, ya que solo llevaban 3 cangrejos y algunos pescados chiquitos.

Cada vez que salían del agua entraban más y más rápido y parecían incansables.

Vinieron enseguida a recibirme y posaron orgullosos con sus piezas.

- “Hoy no ha sido un buen día”  Me dice sonriendo.

Niño lindo:  Sé que con esa sonrisa das gracias a tu mar porque lo amas sin exigencias, a mí no puedes escondérmelo.

Cabo Polonio, Uruguay

Lo recogió lo marea y lo trajo hasta mí

•febrero 1, 2009 • 4 comentarios

Me lo encontré jugando con unos perros en el agua, corrían juntos.

La marea estaba baja y había objetos, como zapatos y cartones de leche, que sobresalían en la arena.

En seguida se fijo en que llevaba una cámara y se puso a saltar por el agua, cada poco se paraba y me miraba.

Después de estar jugando para mi, pensé en acercarme para saber quién era.

Pero él se alejo corriendo y me grito tímidamente “gracias”.

Entonces me quedé mirando como se alejaba, y no pensé en lo sucedido hasta más tarde.

Viendo las fotos en casa, pensaba en el niño, en la belleza de las luces, del momento. Y sólo se me ocurre, que el niño me dio las gracias, porque quizás, nunca había sido el centro de atención de ningún objetivo fotográfico, de ningún ojo humano.

Seguramente aquello le hizo sentir importante, precioso, preciado, un niño como él sabía que era.

Algunas veces pienso en la transcendía que tienen nuestras acciones. En que, el simple echo de tomar una fotografía, pueda despertar grandes sentimientos.

Y en que,  ese momento que consideraba personal, íntimo. Se seguramente un recuerdo que ambos compartamos para siempre.

Playa Ramírez, Montevideo, Uruguay

Esta es la historia de un marinero que perdio su brazo cazando tiburones y ahora anda surcando los vientos con su chica y su moto

•enero 23, 2009 • 2 comentarios

Comprendo de que me hablas cuando vas en tu moto y llevas tu brazo en tu bolsillo.

Entiendo lo que ambos me explicáis con ese gesto tan indiferente.

Ahora todo está bien, todo es normal. Confías en lo estas haciendo, esa es tu verdad.

Y esa verdad es la que está en todo lo que haces.

Esa verdad, tiene tanto poder, que quienes te acompañan también la sienten.

Cuando se llega a este punto, ya no existen leyes de gravedad o de vejez; Leyes físicas, psíquicas o humanas…

En este instante de vida, sabes que todo es relativo que la ley eres tú, más allá de cualquier limitación.

Lo haces,

Lo consigues,

Lo normalizas tanto que me sorprendo.

Y me convences de que yo también puedo hacerlo, me enseñas a respetar tanto como tú, marinero del aire.

Elvira vive en la calle Durazno esquina Martínez Trueba

•enero 23, 2009 • 1 comentario

Me la encontré en la calle y le pregunte si podía tomarle una foto.

Me dijo que no, que había muchas como ella que le preguntara a otra.

Intenté convencerla durante un buen rato, pero no hubo manera.

¿Quieres acompañarme al supermercado?

Quizás luego podría enseñarme unas fotos de cuando era una “gurisa”

Entré en la habitación detrás de ella vive en esa pensión desde hace 43 años.

Había olor a musgo y a ranas.

¿Que edad tienes?

¿Que edad crees que tengo? Me dice ella

Se mete un dedo en la boca y me sonríe como una niña picara.

Bueno en realidad tengo 10 años.

Encima de una de las mesitas de la habitación hay una milanesa y un pequeño hornillo de camping. También tiene una pequeña cuerda para tender algo de ropa.

Me cuenta que tiene mal la cadera y no puede subir a tender la ropa a la terraza.

Yo solo la escucho y no digo nada, huele demasiado a cerrado y me estoy empezando a marear.

Me enseña la foto de su mamá se pone tiste y se emociona.

Yo solo la miro con una sonrisa en la boca e intento guardar la compostura.

“Sabes, mi familia no viene a visitarme, ahora estoy sola, vendrás tu a verme?”

Yo no le contesto, asiento con la cabeza.

No me deja sacar fotos a nada pongo el objetivo 28mm con máxima sensibilidad y desde la cintura disparar al vacío.

Ella sabe que estoy sacando fotos pero de una manera respetuosa.

“Cuando viajaba con mi hijo a Buenos Aires cruzábamos un puente y yo tenia vértigo, pero me agarraba al brazo de mi hijo y así todo se me pasaba”

Tiene una televisión y un colchón que sobresale bastante del somier.

La cama está deshecha y se excusa porque la habitación esta descolocada.

“Es muy importante hacer la cama, porque aunque tengas un día triste o todo te vaya mal, cuando te vayas a dormir la cama estará ordenada”

La televisión no tiene antena y no se sintonizan bien los canales tiene puesto un programa de moda en inglés-

Me dice que aunque me parezca una tontería habla mucho con la televisión de alguna manera así no se vuelve loca.

“Moriré aquí, en esta habitación pero humildemente”

A mi se me atragantan las palabras y no me sale nada mas que escucharla no sé porque pero me siento avergonzada.

Después de unos 35 m me disculpo cortésmente y me voy, necesito salir de aquella habitación.

Me acompaña a la puerta y me da un beso.

Hoy no ha comido aunque me promete que mañana lo hará.

Se llama Elvira.

Sobrevolando

•diciembre 17, 2008 • 2 comentarios

Mi espíritu es…

Una paloma que juega con la luz a no ser vista, que se mantiene suspendida en el azul, en el espectro invisible de colores.

Es ese breve instante en que el mundo me retrata a mí y soy yo la fotografiada.

Colonia, Uruguay

Me siento de muchas pieles

•diciembre 12, 2008 • 2 comentarios

poeta1

poeta2

poeta

Yo soy aquel que grita pero está en silencio. Aquel que querría ser en más allá, en el misterio, donde las raíces de los árboles crecen hacia el aire.

También, soy aquel que posee en sus manos, las esquinas perdidas de las ciudades, las palabras que se lanzan al viento.

Yo soy el poeta de la sangre vertida, aquel que escribe para no olvidar, que necesita hacer vibrar los corazones con el tintineo de mis palabras.

Yo soy y si me encuentras no estoy.

(Fotografías tomandas a un espontáneo poeta, parque del Prado, Montevideo)

Colonia, ciudad de mezcolanzas

•noviembre 23, 2008 • 2 comentarios

En colonia…

Vi…

Ventas a la lectura histórica; a una lectura fantástica de conquistadores y conquistados.

Puertas que me llevaron a un mundo hispano-luso, donde la caja gitana sonaba como una copita de vino portugués.

Este ha sido mi atardecer de hoy

•noviembre 16, 2008 • 5 comentarios

ballenita

playa_agujeros

luz_ballena

Llegó a su fin y se quedo varada en la playa de las piedras.

No tuvo miedo, llegó cansada y se dejo dormir dulcemente por las olas, respiro el último aire y notó por la luz que le daba en su costado que ya estaba atardeciendo.

Fue bien recibida, el mar es así, hace que mueras siempre en paz.

Después de que la luz se fue apagando…Todo se fue quedando en silencio y supo que era la hora.

No sé en que piensan las ballenas al morir, si vieron sirenas en alguna isla del pacífico-este, si recorrieron paisajes submarinos de bellezas nunca vistas por el hombre.

Pero quizás simplemente, ellas no eligen su hora, sólo se deslizan por el curso de la naturaleza y se dirigen al destino que les ha indicado el mar.

Allí esperan mientras se desvanecen las imágenes que han pasado por delante de sus ojos a lo largo de kilómetros y kilómetros.

Playa en la Costa de Rocha, Cabo Polonio

7720

•noviembre 15, 2008 • 1 comentario

4_hombre

3_hombre

1_hombre1

Le hice un zoom psicológico al 7720, pero a él le dio igual y como pensaba en portugués, no pude saber que estaba pensando…

Brasil Río Grande del Sur

Brasil desde sus jinetes

•septiembre 21, 2008 • Dejar un comentario

Me mira con cierto aire de indiferencia. Camina despacio mascullando una ramita de trigo. Una vez que se ha paseado bastante, se lleva las manos a los bolsillos y decide mirarme.

Las vacas y caballos ya están guardados pero mantiene su lazo en la mano.

Se acerca hacia la valla para que pueda tenerle desde más cerca.

No dice nada, solo se sube a la valla de una manera ágil y chulesca.

Mira al horizonte para mostrarme sus tierras, para que vea el extenso dominio de su vista y olfato.

Él es especial, habla el leguaje de los caballos y sabe tratar con las vacas.

Su sabiduría se extiende por las praderas y bosques…Y yo desde mi lejano objetivo no puedo ni atisbar el olor a tierra húmeda de sus botas.

Es un guacho y él lo sabe…

 
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